Seres humanos y ecosistemas (Parte IV)

enero 28, 2008 por  
Archivado en Medio ambiente

Los ecosistemas naturales tienden a guardar agua y a purificarla mediante procesos biológicos, en tanto que los ecosistemas humanos tienden a contaminar el agua y a desecharía rápidamente.

Una tormenta cae sobre un bosque, una ciudad cercana y una finca agrícola. El rico suelo del bosque absorbe el agua, que gradualmente se cuela hacia abajo, donde es filtrada por el suelo y purificada por los descomponedores que degradan los contaminantes orgánicos.

En la ciudad cercana el agua escurre de las aceras, los techos de las casas y las calles, recogiendo a su paso hollín, limo, aceite, metales pesados y basura.  Esta agua corre por los canalones hasta el alcantarillado pluvial y una sopa débilmente tóxica se vierte en el arroyo o río más próximo. El agua que escurre de las fincas agrícolas arrastra valiosísimo suelo fértil, costosos fertilizantes y estiércol animal hacia los ríos y lagos, donde estos recursos potenciales se convierten en contaminantes.

Prevenir la erosión consigue al mismo tiempo conservar el agua y reducir la contaminación de ésta debido a los escurrimientos de los campos de cultivo. El estiércol de los predios de engorda de ganado, que es una fuente importante de contaminación tanto de aguas subterráneas como superficiales, podría depositarse en los campos, donde repondría los nutrimentos necesarios.

Aunque el agua seguirá escurriendo de nuestras ciudades, es posible disminuir la cantidad de contaminantes que arrastra reduciendo al mínimo nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Debemos eliminar la gasolina con plomo en todo el mundo; la gasolina de Estados Unidos y de otros países ya no contiene plomo, pero todavía se consigue gasolina con plomo en buena parte del mundo.

Debemos asimismo hacer más estrictas las normas de emisiones de los motores que consumen diesel y gasolina y de las chimeneas. Los sistemas de transporte público eficientes reducen la contaminación y también la frustración masiva que provoca el tránsito congestionado. El aislamiento permite reducir el consumo de energía en nuestros hogares y oficinas, al igual que un mayor uso del calor del sol.

Texto tomado de: Biología, la vida en la tierra. Sexta edición. Pearson educación.

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