Seres humanos y ecosistemas (Parte II)
Enero 28, 2008 por Adriana Marcela
Archivado en Medio ambiente
En tanto que los ecosistemas naturales funcionan con base en la luz solar, los ecosistemas humanos han llegado a depender de la energ铆a no renovable de los combustibles f贸siles.
Desde el habitante de los suburbios que vierte gasolina en la podadora de c茅sped hasta el agricultor que conduce un tractor, el manejo de un ecosistema simplificado es una propuesta que consume mucha energ铆a.
Es necesario gastar energ铆a para oponerse a la tendencia del sistema natural a restaurar la complejidad. La producci贸n de fertilizantes tambi茅n requiere grandes cantidades de energ铆a, y es necesario fertilizar abundantemente los campos porque se han alterado los ciclos de los nutrimentos.
A fin de contrarrestar esta tendencia, algunos agricultores est谩n regresando a lo que se conoce como agricultura org谩nica. Se utilizan desechos vegetales y animales y los ciclos naturales de los nutrimentos para mantener la fertilidad del suelo.
Alternar cultivos de leguminosas, como soya y alfalfa, por ejemplo, con otros cultivos contribuye a mantener el nitr贸geno en el suelo. La pr谩ctica de cubrir con abono (esti茅rcol y paja u hojas) ayuda a conservar la fertilidad, a reducir la p茅rdida de agua y a combatir las malezas.
El uso de insectos depredadores naturales y la limitaci贸n de la aspersi贸n de plaguicidas en momentos cr铆ticos del ciclo de vida de las plagas permite reducir considerablemente la necesidad de usar venenos.
Las granjas org谩nicas pueden ser tan productivas como las fincas agr铆colas m谩s convencionales, con un consumo de energ铆a de combustibles f贸siles de 15 a 30% menor por unidad de alimento producida.
En nuestros hogares y edificios comerciales, un mejor aislamiento y un mayor uso del calor solar permite ahorrar buena cantidad de energ铆a. Utilizando en mayor proporci贸n las fuentes de energ铆a renovables, como el viento y, especialmente, la luz solar, podemos conservar los combustibles f贸siles, reducir notablemente la contaminaci贸n y acercar los ecosistemas humanos un poco m谩s a los naturales.
Texto tomado de: Biolog铆a, la vida en la tierra. Sexta edici贸n. Pearson educaci贸n.
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