San Agustín, destino mágico y sagrado
agosto 26, 2011 por Adriana Marcela
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En Isnos y San Agustín, ubicados en el extremo suroccidental del circuito, se ha encontrado la mayor cantidad de vestigios arqueológicos, legado de la fascinante cultura agustiniana, una deducción de las más desarrolladas de América por la perfección de sus trabajos escultóricos, y una de las más misteriosas por la escasa información que sobre ella se tiene.
Para llegar a estos interesantes lugares usted debe salir de Pitalito y dirigirse al occidente hasta la población de San Agustín. Por esta misma ruta en el km 28, hay un desvío a mano derecha que conduce al municipio de Isnos.
La escultura de los agustinianos fue completamente tallada en piedra, y la mayoría de las estatuas conserva estos rasgos comunes: figuras antropozoomorías en las que predomina la imagen del jaguar, .facciones muy simplificadas, cuerpos libres y erguidos, simetría en los mismos, pero desproporción entre la cabeza y el cuerpo. De acuerdo con la clasificación estilística hecha en 1974 por Reichel-Dolmatoff, se observan cuatro estilos fundamentales dentro de la escultura agustiniana que son: el naturalista, en el cual no se alteran las características básicas y se resaltan las formas naturales; e! arcaico, designación que comprende todas las piedras burdamente trabajadas; el expresionista corresponde a las formas tridimensionales más elaboradas, generalmente asociadas al tema del jaguar, símbolo de la fuerza vital; y el abstracto, que presenta temas fantásticos pero con una calidad escultórica parecida a la de las tallas expresionistas.
Las primeras noticias sobre las reliquias agustinianas aparecen consignadas en el libro Maravillas de la Naturaleza, escrito por el misionero Fray Juan de Santa Gertrudis, originario de Palma de Mallorca, lugar donde permaneció inédita su excelente obra por más de dos siglos, hasta cuando en 1956 nuestro país recibió copia del manuscrito y fue publicado en la serie “Biblioteca de la Presidencia de Colombia”. Después de la expedición del misionero siguieron las de otros importantes investigadores, entre los cuales se cuentan el Sabio Caldas (1797) y el geógrafo y cartógrafo italiano Agustín Codazzi (1857).
Sin embargo, sólo hasta 1914 se inició un estudio científico de los vestigios arqueológicos agustinianos gracias a la investigación del alemán K. Th. Preuss y a las posteriores exploraciones de arqueólogos como José Pérez de Barradas (1936), Gregorio Hernández de Alba (1937), Gerardo y Alicia Reichel-Dolmaíoff (1966), Luis Duque Gómez -quien ha realizado el estudio rnás intenso desde 1943 hasta hoy-, Julio César Cubillos y Héctor Llanos, entre muchos otros.
EL ESPLENDOR DE LA ESCULTURA AGUSTINIANA
Ubicado en las estribaciones del Macizo Colombiano y bañado por las aguas de los ríos Magdalena, Sombrerillos y Naranjos, esté el municipio de San Agustín, puerta de entrada al famoso Parque Arqueológico que guarda el testimonio de una cultura prácticamente desconocida, pero espiritualmente muy profunda. Se presume que el poblamiento de esta zona se inició hacia el siglo XXXIII a.C. y que la cultura agustiniana alcanzó su apogeo en el s. VIl d.C. El extraordinario trabajo de los agustinianos refleja claramente su habilidad escultórica y, sobre todo, una profunda influencia de sus creencias mágico-religiosas, orientadas principalmente al culto funerario.
Actualmente el Parque Arqueológico está bajo el cuidado del Instituto Colombiano de Antropología, que instaló allí una casa de administración. También hay en este lugar un completo Museo Arqueológico y una biblioteca donde pueden ampliarse los conocimientos sobre esta cultura.
La importancia de esta cultura ha sido reconocida por la UNESCO, que en 1995 les confirió a los Parques Arqueológicos de San Agustín, alto de los ídolos y Alto de las Piedras, la categoría de Patrimonio Cultural de la Humanidad.
COMO VISITAR EL PARQUE
El recorrido por el Parque se inicia en el Bosque de tas Estatuas. En este fantástico lugar de tupida vegetación, el arqueólogo Luis Duque Gómez logró reunir 35 estatuas que habían permanecido dispersas durante más de diez siglos, y las distribuyó a lo largo de un camino de piedra.
MESITAS
Al terminar el recorrido por el Bosque, diríjase al lugar donde están las Mesitas, centros funerarios donde encontrará numerosas tumbas incorporadas en montículos artificiales, además de estatuas y lugares de culto de los indígenas.
La Mesita D está ubicada (frente a la Casa de Administración, y se trata de un enterramiento de pozo o sencillo, cubierto con lajas y acompañado de unas pocas estatuas.
Un camino de piedra lo conducirá a las demás Mesitas. La primera de ellas es la B, que contiene tres montículos y algunas figuras, entre las cuales se destaca la llamada comúnmente “El Obispo”, de más de 4 m de longitud y con figuras humanas talladas en cada extremo. El montículo que se encuentra a mano derecha es el más grande de la región, y la tumba que contiene está precedida por una enorme cara triangular y un águila con una serpiente en sus garras. El sarcófago está protegido por dos guerreros armados y una figura central. Al frente de este montículo hay otro más pequeño, con un tune! protegido por dos enormes figuras abstractas.
En la Mesita C hay estatuas de bello acabado, entre las cuales se destaca la imagen de dos siameses, con rostro antropozoomorfo.
Saliendo de allí, el camino avanza en forma descendente y pasa por un bello guadual; al frente de éste, se halla sostenida sobre una enorme roca, la figura de una rana tallada “in situ”. Esta bella escultura anuncia la entrada al centro ceremonial más importante de los agustinianos: la
Fuente del Lavapatas, considerada como el mejor trabajo escultórico de esta comunidad.
Se trata de un complejo laberinto de canales y piletas por donde desciende lentamente el agua de una pequeña quebrada; sobre la roca, los indígenas tallaron muchas figuras en relieve entre las cuales se observan salamandras, lagartos y serpientes, algunos de ellos con rostros humanos. Las piletas eran utilizadas para efectuar baños rituales y ceremonias religiosas.
A partir de allí, el camino conduce hacia el Alto de Lavapatas, centro funerario donde fueron descubiertos los vestigios arqueológicos más antiguos de esta cultura, con 26 siglos de existencia aproximadamente. Hay un buen número de estatuas, casi todas con características antropozoomorfas, y en una de ellas está presente la imagen del “doble yo”. El lugar está constituido por una pequeña planicie desde la cual puede observarse una gran parte de la región de San Agustín.
El último centro funerario es la Mesita A, donde también se encuentran varias estatuas, montículos artificiales y templetes funerarios. Además hay tumbas con cámara lateral, donde era colocado el ajuar funerario del difunto, que debía acompañarlo a la otra vida
OTRAS MANIFESTACIONES DE LA CULTURA AGUSTINIANA
Dentro de la región de San Agustín, saliendo del Parque Arqueológico, hay otros lugares de interés uno de ellos es El Tablón, lugar donde fue reunido un grupo de estatuas de gran tamaño, entre las cuales sobresale una figura femenina que sostiene entre sus manos algo similar pectoral y, lleva un hermoso tocado en la cabeza.
Saliendo de El Tablón se sigue por carretera destapada hasta el punto donde se anuncian los Cerros de La Pelota y El Purutal, a los cuales sólo se puede llegar a caballo o a pie. En el lugar donde se inicia el recorrido, se alquilan caballos.
En el Cerro de La Pelota, nombre que obedece a su forma redondeada, se ve nuevamente la figura de un águila con una serpiente entre sus garras, y otra serie de estatuas con rasgos antropomorfos. Al frente de La Pelota se encuentra El Purutal, famoso por ser prácticamente el único lugar donde las estatuas aún conservan su pigmentación. Hay allí dos figuras antropomorfas, decoradas con colores rojo, amarillo y negro.
Otro lugar de interés es La Chaquira; sobre las altas peñas y en el filo del cañón que forma el Río Magdalena, están grabadas varias figuras “in situ” entre las cuales se destaca La Diosa de La Chaquira, esculpida sobre la roca lisa.
BELLEZAS NATURALES
La riqueza arqueológica de San Agustín se mezcla con los maravillosos paisajes del lugar.
Uno de los fenómenos más curiosos que presenta la naturaleza en esta región es El Estrecho del Magdalena, lugar por donde el caudaloso río madre se ve obligado a reducirse para pasar entre las rocas que forman un canal de 2,20 m de ancho. La combinación de grandes rocas, río y montañas que rodean El Estrecho hacen de éste un lugar mágico y encantador.
Fotografía tomada por: Mario Sánchez
En el Alto de las Piedras, ubicado en jurisdicción de Isnos, la imagen del “doble yo” da la bienvenida. Los chamanes o jefes de la comunidad usaban máscaras y pieles de animales feroces en sus bailes rituales, pues creían que de esa forma les sería transmitida la fortaleza de los felinos. Esta es la explicación más conocida sobre la figura del “doble yo”, en la cual aparece un guerrero con dos cabezas y rasgos antropozoomorfos.
Otras estatuas de gran valor, entre las cuales merece destacarse una de abultado vientre conocida como “maternidad”, así como varias tumbas recubiertas con lajas de piedra y decoradas con motivos geométricos en colores rojo, negro y amarillo, se conservan en este lugar.
En el Alto de los ídolos también se han encontrado vestigios arqueológicos de gran valor. El lugar está compuesto por las Mesetas A y B, montículos unidos por un terraplén artificial sobre el cual fueron colocadas estatuas monolíticas con rasgos femeninos, y donde hay una enorme estatua inclinada.
La Meseta A llama la atención por la complejidad de sus tumbas y el trabajo escultórico de gran calidad que se refleja en cada uno de los guerreros y animales que las protegen. Cada tumba está ubicada en un montículo artificial.
Montículo1: Es uno de los más complejos, una estatua felina resguarda la entrada a un túnel en forma de dolmen; al fondo, en una reducida cámara funeraria, está el sarcófago monolítico. A su derecha, al frente, se ve la figura de un guerrero.
Montículo 2: Allí hay tíos piezas muy interesantes: un gran sarcófago o tina ceremonial de piedra con asas en sus extremos y una estatua conocida como “el ratón”.
Montículo 3: Al frente del enterramiento hay una figura femenina, y en la cámara funeraria, el sarcófago monolítico con su respectiva tapa de piedra tallada.
Montículo 4: Hay otro enterramiento con sarcófago monolítico.
Montículo 5: Aquí varían la disposición y la orientación del entierro. El conjunto está resguardado por una imponente estatua que lleva herramientas en sus manos. Detrás se encuentra un sepulcro revestido de lajas de piedra, decoradas con pinturas roja, amarilla y negra.
Montículo 6: Dos tumbas sencillas se encuentran paralelas a un sarcófago monolítico.
Montículo 7: excavación se descubrieron cinco tumbas horizontales de poca profundidad; apreciarse la estructura lítica que sostenía el montículo, así como la colocación característica de la tierra que cubre el entierro.
Montículo 8: Contiene un sarcófago monolítico acompañado de una pequeña estatua.
Montículo 9 y 10: Están compuestos por una pequeña cámara funeraria cubierta con lajas de piedra, dentro de la cual se colocó un sarcófago monolítico.
En la Meseta B hay montículos artificiales, tumbas cubiertas con lajas y sarcófagos, una de las
estatuas que resguardan los enterramientos sostiene en su mano derecha un pequeño cuenco en actitud de ofrenda; sus rasgos son bien definidos y un hermoso tocado adorna su cabeza.
En esta meseta es común la presencia de diversas figuras zoomorfas con imágenes de cocodrilos, pájaros, ranas y serpientes, que acompañan al difunto.
Además de los sitios arqueológicos, Isnos ofrece al turista dos atracciones naturales de singular belleza. La primera es el Salto de Mortiño, hermosa caída de agua que forma un farallón de más de 200 m de profundidad y que está rodeada por un llamativo paisaje de montaña.
La segunda es el Salto de Bordones, formado por el río que lleva su mismo nombre, esta majestuosa caída de agua de 400 m va resguarda ‘ da por altas montañas y una espesa vegetación. La cascada presenta cuatro saltos y finalmente sigue su curso. Tanto a la entrada del Alto de los ídolos como frente al Salto de Bordones, hay un parador turístico.
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