Museo de San Bernardo – Cundinamarca, patrimonio Funerario de San Bernardo

momias-de-san-bernardo-cundinamarca1 Las momias son:

Mensajes del pasado.

Voces y fuentes de la historia.

Memoria de lo que hemos sido.

Huella para la posteridad.

Elementos comunicativos.

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Las momias intencionadas o espontáneas, son un legado histórico de los pueblos.

En Colombia también existen momias de nuestros antepasados indígenas. Ellas forman parte del patrimonio cultural, histórico y arqueológico colombiano, y se encuentran preservadas y presentadas en el Museo Nacional y el Museo del oro.

San Bernardo tiene un mausoleo de momias que se ha constituido en un atractivo turístico y científico, por el cual es reconocido regional y nacionalmente.

Desde los años ochenta aparecieron en estado de momificación cuerpos desenterrados luego de 5-7 años de las tumbas del cementerio.

Existen varias explicaciones en tormo al fenómeno natural de la momificación. Los pobladores lo atribuyen a la dieta y consumo de guatila y balú y a la composición particular del suelo.

El porque de la momificación

En 1956 el cementerio fue trasladado a donde se encuentra actualmente. En este último camposanto es donde se ha presentado, de manera natural y aleatoria, la momificación total o parcial de algunos habitantes que ha muerto en San Bernardo.

La tradición oral ha construido relatos no comprobados alrededor de este proceso. Algunas de las razones que circulan entre los habitantes y visitantes han adquirido un tono de leyenda, basado en las prácticas alimenticias o el consumo de productos naturales propios de la región, la constitución corporal de las personas, las condiciones particulares del clima, el suelo y los vientos, así como la intencionalidad de la momificación. Estamos a la espera que nuevas investigaciones científicas aporten o confirmen estas razones.

El Balú y la Guatila son los alimentos reconocidos por la mayoría de los habitantes como agentes causantes de la momificación. Ellos hacen parte de su tradición alimenticia, crecen de manera silvestre y natural, sin productos químicos que los alteren. Al decir de sus habitantes estos productos “no tienen veneno”.

El Balú o chachafruto (Erythrina Edulis) es conocido como “el árbol que nunca muere”. Su fruto es un frijol gigante que se prepara de múltiples formas, se ralla la vaina, se desgrana y se cocina quitándole la corteza. Se acompaña en salsa. También puede prepararse en dulce y en jugo.

La Guatila o cidra (Sechium Edule) es una enredadera o trepadora. Tiene un valor medicinal y es abundante en frutos que se caracterizan por ser voluminosos y de color verde o blanco. Se cocina en sopas, cocidos y tortas.

Mausoleo de momias

Este Mausoleo es un lugar patrimonial funerario, que invita a la reflexión sobre la muerte desde los puntos de vista histórico, religioso, científico y cultural. Es un escenario que trasmite, a través de los restos humanos, en su estado singular de momificación natural, un testimonio imperecedero para las nuevas generaciones.

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En los contenidos y propuestas de este Museo participó activamente la comunidad de San Bernardo: la parroquia, los miembros de las Juntas de Acción Comunal, los funcionarios de la alcaldía, los profesores y el personal vinculado al cementerio; todos ellos motivados por el interés de valorar y dignificar el patrimonio cultural del municipio y encontrar la manera más respetuosa para presentar, a los visitantes de Colombia y el mundo, los cuerpos momificados de sus parientes o conocidos.

Nuestro objetivo es resaltar lo que los habitantes de San Bernardo fueron en vida y el legado y significado que tiene para su comunidad.

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El Museo José Arquímedes Castro adquiere su nombre en homenaje al párroco que en 1956 iniciaría la construcción de la iglesia y del nuevo cementerio y que fuera durante más de 10 años el orientador espiritual del municipio.

Un museo a la manera de álbum fotográfico

¿Qué buscamos cuando tomamos una foto?

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Ellas nos permiten inmortalizar momentos, lugares y personas relacionadas con nuestra vida. Este Mausoleo es como un gran museo de fotografías, en donde las personas que aquí se encuentran hacen parte de la memoria del municipio, con sus rasgos faciales, su lenguaje corporal y su ropa, que evocan parte de lo que fueron.

Sus historias de vida trascienden en el tiempo para rescatar la memoria y la identidad de San Bernardo, comunicándose a través de su imagen con sus descendientes, familiares, vecinos, amigos y visitantes.

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Este museo-álbum de familia- presenta los rostros de los que vivieron en San Bernardo, están aquí para trasmitir, de esta forma momificada, lo que fueron algunos habitantes de esta zona rural de Cundinamarca.

No han sido reyes ni faraones, ni grandes personajes públicos, son la huella imperecedera de hombres y mujeres sencillos, gente trabajadora que nos habla desde su noble condición de campesinos colombianos.

Algunas momias que ya no están

Cuando los cuerpos son exhumados se realiza una pequeña ceremonia a la que asisten los parients más cercanos. En San Bernardo los habitantes tienen la expectativa que ocurra la momificación de alguno de sus seres queridos.

Cuando se ha dado el proceso de momificación natural, algunos familiares han decidido dejar las momias en el Museo, otros, la mayoría, han preferido que el cuerpo momificado sea trasladado a un osario. Recordamos, rindiendo un pequeño homenaje, los nombres de algunas monias que ya  o está:

Alfredo Sabogal. Gonzalo González, Ramón Nonato, Julia Osorio de Gómez, Filomena Acosta de Acero, Blas María Acosta, Eliécer Quevedo, Ana Sorza de León, y Próspero Acosta, entre otros.

¿Qué cuenta las momias de este museo?

Las momias que aquí se encuentran fueron habitantes de San Bernardo. La mayoría de ellos han profesado la religión católica y nacieron a principios del siglo XX. “Fallecieron esperando sobrevivir en la memoria de los que aún quedan con vida”.

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Ellos se han convertido en un documento y en fuente de información para la historia del municipio y de la región. Al estar conservadas, los aspectos que las caracterizan en vida (rasgos físicos, vestimenta, lenguaje del cuerpo, valores estéticos) también se perpetúan.

Dan información a los científicos sobre padecimientos y enfermedades según la edad, el sexo y las causas de a muerte.

Las momias de San Bernardo tienen nombre

A diferencia de muchas de las momias peruanas, egipcias o mexicanas, los habitantes de San Bernardo reconocen a las momias por su nombre.

Ellos fueron alguna vez sus amigos, parientes o vecinos; ésta fue su región, vivieron y enfrentaron circunstancias similares a las que viven los habitantes de hoy, con ellos compartieron creencias, actividades cotidianas, oficios especialmente del campo, celebraciones y momentos especiales.

Hacían parte de su vida diaria y ahora se convierten en patrimonio funerario.

¿Qué queremos y cuál es el futuro de nuestro patrimonio?

Los parientes y amigos así como los funcionarios civiles y eclesiásticos, cumplen un papel muy importante para la valoración y protección del patrimonio funerario de San Bernardo. Cada poblador continúa aportando con relatos, recuerdos e historias a la construcción de la memoria y a  la identidad del municipio, representada en sus muertos.

Aquí dignificamos la memoria de los que se encuentran momificados, con el recuerdo de sus vidas, sus oficios, su actividad pública, con el recuerdo de sus vidas, sus oficios, su actividad pública o privada, su legado familiar y todo aquello que nos permita construir una historia colectiva que se convierta en un verdadero patrimonio cultural de San Bernardo.

Si conocemos mejor la muerte, no nos desvelaremos más por huir de ella y ocultarla. Apreciaremos mejor la vida y respetaremos antes que nada la de los otros”.

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