Los animales podrían defender territorios que contienen recursos

Abril 13, 2008 por Adriana Marcela  
Archivado en Avicuriosidades

En muchas especies animales, la competencia por los recursos adopta la forma de territorialidad: La defensa de un área en la que se encuentran recursos importantes. Los recursos defendidos podrían incluir lugares para aparearse, criar la prole, alimentarse o almacenar alimentos.

Los animales territoriales generalmente restringen todas o casi todas sus actividades al área defendida y anuncian su presencia ahí. Los territorios podrían ser defendidos por machos, hembras, una pareja apareada o grupos sociales enteros (como los insectos sociales que defienden su nido). No obstante, es más común ver un comportamiento territorial en los machos adultos, y los territorios normalmente se defienden contra miembros de la misma especie, que son quienes más directamente compiten por los recursos que se están protegiendo.

Los territorios son tan diversos como los animales que los defienden. Por ejemplo, un territorio puede ser un árbol en el que un pájaro carpintero almacena bellotas, pequeñas depresiones en la arena que los peces cíclidos utilizan como “nidos”, un agujero en la arena que sirve de hogar a un cangrejo, o un área del bosque que proporciona alimento a una ardilla.

Adquirir y defender un territorio requiere tiempo y energía considerables; pese a ello, se observa territorialidad en animales tan diversos como gusanos, artrópodos, peces, aves y mamíferos. El hecho de que organismos tan distintos como los gusanos y el ser humano hayan desarrollado de manera independiente un comportamiento similar, sugiere que la territorialidad ofrece ciertas ventajas importantes. Aunque los beneficios concretos dependen de la especie y del tipo de territorio que defiende, podemos hacer algunas generalizaciones.

Primera (al igual que con las jerarquías de dominancia), una vez que se establece un territorio mediante interacciones agresivas, prevalece una paz relativa cuando se reconocen y respetan las fronteras. El dicho “buenas cercas hacen buenos vecinos” también es válido para los territorios no humanos. Una razón es que el animal se siente muy motivado para defender su territorio y a menudo derrota a animales incluso más grandes y fuertes que intentan invadirlo. Por otra parte, un animal que está fuera de su territorio se siente mucho menos seguro y se le puede derrotar con mayor facilidad. Niko Tinbergen demostró este principio en un experimento con peces espinosos.

Para los machos de muchas especies, el éxito en la defensa de su territorio tiene un impacto directo sobre su éxito en la reproducción. En esas especies, las hembras se sienten atraídas hacia un territorio de cría de alta calidad, que podría distinguirse por su gran extensión, abundante alimento y áreas de anidación protegidas. Los machos que defienden con éxito los territorios más deseables tienen mayor probabilidad de aparearse y transmitir sus genes.

Por ejemplo, ciertos experimentos han demostrado que los peces espinosos macho que defienden territorios grandes atraen a más hembras que los que defienden territorios pequeños. Las hembras que escogen machos con los mejores territorios incrementan su propio éxito en la reproducción y transmiten sus rasgos genéticos (que por lo regular incluyen sus preferencias en la selección de pareja) a sus descendientes.

Los territorios se anuncian a la vista, el oído y el olfato. Si el territorio es lo bastante pequeño, la mera presencia de su dueño, reforzada por exhibiciones agresivas frente a los intrusos puede ser suficiente defensa. Un mamífero que posee un territorio, pero que tal vez no siempre pueda estar presente, podría usar feromonas para marcar sus fronteras territoriales.

Los conejos macho utilizan feromonas secretadas por glándulas de su mentón y glándulas anales para marcar sus territorios. Los hámsters frotan las áreas en torno a sus guaridas con secreciones de glándulas especiales en sus costados. Las exhibiciones vocales son una forma común de anuncio territorial.

Los Icones marinos macho defienden una franja de playa nadando de un lado a otro frente a ella y bramando continuamente. Los grillos macho producen un patrón específico de chirridos para advertir a otros machos que se alejen de su guarida. El canto de las aves es un notable ejemplo de defensa territorial. El grave gorjeo del gorrión costero macho forma parte de una exhibición agresiva y advierte a otros machos que se alejen de su territorio.

De hecho, los gorriones macho que no pueden cantar no pueden defender territorios. La ornitóloga M. Victoria McDonald demostró de forma elegante la importancia del canto para la defensa territorial del gorrión costero, capturando machos territoriales y realizando una operación que temporalmente les impidió cantar, aunque sí podían emitir las otras señales, más cortas y calladas, de su repertorio vocal. Los machos sin canto no pudieron defender territorios ni atraer pareja, pero recuperaron sus territorios perdidos una vez que pudieron cantar otra vez.

Fuente: AUDESIRK, Teresa; AUDESIRK, Gerald y BYERS, Bruce E. Biología: La vida en la tierra. 6 ed. México: Pearson Educación, 2003. 980p.

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