Las jerarquías de dominancia ayudan a controlar las interacciones agresivas

Abril 13, 2008 por Adriana Marcela  
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Las interacciones agresivas consumen mucha energía y pueden causar lesiones e interrumpir otras tareas importantes, como buscar alimento, vigilar a los depredadores o criar a la prole. Por ello, resulta ventajoso resolver los conflictos con un mínimo de agresión. En una jerarquía de dominancia cada animal establece un rango que determina su acceso a los recursos. Después de reñir, las gallinas domésticas se organizan en un “orden de picoteo” relativamente estable. En Adelante, cuando hay competencia por el alimento, todas las gallinas ceden ante el ave dominante, todas menos el ave dominante ceden ante la segunda, y así. El conflicto se reduce al mínimo porque cada ave conoce su lugar.

La dominancia entre los borregos cimarrones se refleja en el tamaño de su cornamenta. En las jaurías de lobos, un miembro de cada sexo es el individuo dominante, o “alfa”, al que los demás se subordinan. Aunque son frecuentes los encuentros agresivos en tanto se establece la jerarquía de dominancia, una vez que cada animal conoce su lugar, las disputas se reducen al mínimo. Los individuos dominantes obtienen el mayor acceso a los recursos que necesitan para la reproducción, lo que incluye alimento, espacio y parejas.

Tal vez la jerarquía de dominancia más exhaustivamente estudiada sea la de los chimpancés. La etóloga Jane Goodall ha dedicado más de 30 años a observar meticulosamente el comportamiento de los chimpancés silvestres en el Parque Nacional Gombe de Tanzania, y ha descrito y documentado la compleja organización social de estos animales.

Los chimpancés viven en grupos, y las jerarquías de dominancia entre los machos son un aspecto clave de su vida social. Muchos machos dedican una cantidad considerable de su tiempo a mantener su posición en la jerarquía, en gran parte mediante una exhibición de arremetida agresiva en la que un macho se abalanza contra los machos rivales, avienta piedras, salta para sacudir la vegetación y trata de otras maneras de intimidarlos.

Sin embargo, no queda claro de que ventajas disfrutan los machos dominantes. Según Goodall, los machos de baja categoría logran obtener acceso al alimento y copular (aunque no con tanta facilidad como los de alta categoría). Goodall opina que el macho dominante no obtiene mucha ventaja evolutiva, y que la función de las jerarquías de dominancia en los chimpancés requiere otra explicación.

Fuente: AUDESIRK, Teresa; AUDESIRK, Gerald y BYERS, Bruce E. Biología: La vida en la tierra. 6 ed. México: Pearson Educación, 2003. 980p.
 

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