La comunicación por sonido es eficaz a distancias más largas

Abril 6, 2008 por Adriana Marcela  
Archivado en Avicuriosidades

El uso de sonido supera muchas de las deficiencias de las exhibiciones visuales. Al igual que éstas, las señales sonoras llegan a los que las reciben casi instantáneamente, pero a diferencia de las señales visuales, el sonido se puede transmitir en la oscuridad, en bosques densos y en aguas turbias. También, las señales sonoras pueden ser eficaces a distancias más grandes que las visuales. Por ejemplo, los graves y retumbantes bramidos del elefante africano pueden ser escuchados por elefantes que están a varios kilómetros de distancia, y el canto de las ballenas jorobadas puede oírse a cientos de kilómetros de su origen. Así mismo, los aullidos de una jauría de lobos se escuchan a muchos kilómetros en una noche tranquila. Incluso la pequeña rata canguro produce un sonido (golpeando el suelo con sus patas traseras) que se escucha a 45 metros de distancia.

Las señales auditivas son similares a las exhibiciones visuales en cuanto a que pueden variarse para comunicar mensajes que cambian rápidamente. (Pensemos en las palabras y en los matices emocionales que la voz humana comunica durante una conversación). Los cambios de motivación pueden indicar con un cambio en la intensidad o el tono del sonido.

Un individuo puede comunicar diferentes mensajes  mediante variaciones en el patrón, el volumen y el tono del sonido producido. El etólogo Thomas Struhsaker estudió a  los monos vervet de Kenya en la década de 1960 y descubrió que producían diferentes gritos como respuesta a amenazas de cada uno de sus principales depredadores: serpientes, leopardos y águilas.

En 1980, otros investigadores informaron que la respuesta de otros monos vervet a cada uno de esos gritos es apropiada para el depredador de que se trata. El “ladrido” que advierte de un leopardo u otro carnívoro cuadrúpedo hace que los monos que están en el suelo trepen a los árboles y los que ya están en los árboles, trepen más alto. El grito “raup” que avisa de un águila u otra ave de presa hace que los monos en el suelo miren hacia arriba y busquen cobijo, mientras que los monos que ya están en los árboles bajan al abrigo de ramas más bajas y densas. El grito de “traqueteo” avisa de una serpiente y hace que los monos se pongan de pie y busquen en el suelo a este depredador, que es más lento y bajo.

El uso de sonido de ninguna manera está limitado a las aves y los mamíferos. Los grillos macho producen cantos específicos para cada especie que atraen a las hembras apropiadas. El molesto zumbido del mosquito hembra cuando se prepara para picar avisa a los machos cercanos que pronto habrá ingerido la sangre necesaria para poner huevecillos.

Los patinadores de agua machos hacen vibrar sus patas y envían patrones de vibraciones, específicos para cada especie, a través del agua con el fin de atraer hembras y repeler a otros machos. Desde estas señales más bien simples hasta el virtuosismo de la voz humana, el sonido es una de las formas más importantes de comunicación.

Fuente: AUDESIRK, Teresa; AUDESIRK, Gerald y BYERS, Bruce E. Biología: La vida en la tierra. 6 ed. México: Pearson Educación, 2003. 980p.

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