El río Magdalena: Localización, origen y recorrido

EL RÍO MAGDALENA: EJE HIDROGRÁFICO, ESPACIAL
Y CULTURAL DEL DEPARTAMENTO DEL HUILA

Mario Sánchez Ramírez
Alfredo Olaya Amaya

LOCALIZACIÓN, ORIGEN Y RECORRIDO

El Río Grande de La Magdalena, como lo denominaron los conquistadores españoles, nace en la laguna que lleva su mismo nombre, la cual se localiza a 3350 de elevación sobre el páramo de las Papas, en el Macizo Colombiano. Su cuenca  alta incluye todo el territorio del departamento del Huila, con una extensión de 19.890 Km2, más 1.523 Km2 del territorio del Cauca (correspondiente a la cuenca alta y media del río Páez), con lo que la superficie total de la cuenca que drena en este sector alcanza los 21.413 km2 (Sánchez Ramírez et al, 2001, 31).

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El tramo del río Magdalena en el Huila, conocido por los pueblos indígenas precolombinos como Huancayo  o río de Las Tumbas (Castaño, 2003, 31), tiene una longitud de 315 Km, hasta la desembocadura del río Cabrera en el límite con el departamento del Tolima. En la zona más alta, el cauce discurre entre cañones profundos hasta cerca de la población de Tarqui, mientras hacia el norte se forman valles aluviales que se amplían cerca de Neiva y el límite norte del Huila. En la actualidad, en el centro de este tramo se encuentra la represa de Betania, que constituye una modificación importante en el régimen fluvial y divide el tramo en dos secciones; la primera, antes de la desembocadura del río Páez, con un caudal promedio de 223 m3/s; mientras la segunda tiene un caudal de 482 m3/s cerca de Neiva (CAM e INPRO-HIDROTEC, 1996), y está influenciada por la regulación del flujo hídrico que ejerce dicha represa. Por consiguiente, las características geográficas y ecológicas de estos tramos del río son significativamente disímiles, lo que influye en las especies de peces y otros organismos que interactúan en los sectores separados por el embalse de Betania (Sánchez Ramírez et al, 2001, 19).

El terreno por donde discurre el río se formó por el plegamiento de las cordilleras Central y Oriental, con el consiguiente desplazamiento de las aguas marinas que cubrían la región y la elevación de fondos oceánicos de basalto, desde finales del Cretáceo hace 60 millones de años atrás (Castaño, 2003, 33). Durante el periodo Terciario, los movimientos de la placa suramericana y la actividad
de la Cordillera Central generaron relieves con alturas no muy elevadas que estuvieron sometidas a la acción erosiva de las abundantes lluvias de la zona. De esta forma se originaron cañones profundos y depósitos sedimentarios, con pendientes fuertes y algunos

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altiplanos que persisten en las cuencas altas de los ríos Magdalena y Cauca. La Cordillera Oriental solamente se formó en las últimas épocas del Terciario, simultáneamente con el levantamiento final de la Cordillera Central y bajo la intensa actividad volcánica de esta última. Así, en los últimos 10 millones de años se terminó de conformar la cuenca del Magdalena, con la orientación del río hacia el norte y aislamiento de la cuenca oceánica que existió al oriente, de la cual quedan los vestigios marinos y de zonas tropicales depositados en el valle del río como ocurre en el Desierto La Tatacoa, en el norte del Huila.

El descenso de las aguas del Magdalena a las zonas de valle ocurre en un trayecto relativamente corto. Las cumbres más elevadas del Macizo Colombiano y las dos cordilleras rodean su curso superior, en un paisaje denominado de alta montaña, entre los 5700 y 2700 m de elevación, en el que se destacan los fenómenos de los glaciares y las altiplanicies de los llamados páramos. Estas zonas constituyen una gran reserva de agua de donde surgen los ríos. Sus fuertes pendientes y la capacidad de disección han generado profundos cañones, con fenómenos de derrumbes y escurrimiento superficial, especialmente en las áreas desprovistas de vegetación.

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Entre los 2700 y 1000 m de elevación se ubica la media montaña, donde se encuentran bloques y fallas producidos por el choque entre placas tectónicas, junto con macizos antiguos con coberturas volcánicas y formaciones sedimentarias. Más abajo, hasta los valles basales, se ubica el paisaje de piedemonte o montaña baja, el cual recibe aportes de sedimentos de las partes altas, pero que también son removidos generando vertientes de retroceso o zonas con pendiente cóncava que estuvieron cubiertas por selvas tropicales, hoy casi eliminadas para los cultivos y pastos (Castaño, 2003, 37, 42). De esta forma, el río Magdalena atraviesa en el Huila la gran variedad de paisajes de montaña, para iniciar, desde el centro hasta el extremo norte del departamento, la formación de su largo valle interandino por el cual serpentea, hasta arrojar sus aguas al Caribe.

Desde su origen, en territorios del Macizo Colombiano, hasta las desembocaduras de los ríos Patá y Cabrera, en límites con el departamento del Tolima, el río Magdalena pasa por 24 de los 37 municipios huilenses, a saber: Isnos, Saladoblanco, Oporapa, Tarqui, Pital, Agrado, Paicol, Tesalia, Yaguará, Palermo y Aipe, por la margen izquierda del río; Pitalito, Timaná, Elías, Altamira, Garzón, Hobo, Campoalegre, Rivera, Tello y Villavieja, por la margen derecha del río; y con territorios en las dos márgenes del mismo río se encuentran San Agustín, Gigante y Neiva. Después de pasar por los municipios de Aipe y Villavieja, y bordear el costado occidental del Desierto La Tatacoa, el río Magdalena abandona el Huila y penetra al departamento Tolima.

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A su paso por tales municipios, el Magdalena es alimentado por varios ríos y quebradas, entre los cuales, los más caudalosos son los siguientes: Por la margen derecha, de sur a norte, sobresalen los ríos Guarapas y Suaza, las quebradas Garzón, Majo y Rioloro, así como los ríos Neiva, Frío (del municipio de Rivera), Arenoso, Ceibas, Fortalecillas, Villavieja y Cabrera y, por la margen izquierda, en la misma dirección, se destacan el río Bordones, la quebrada La Yaguilga y los ríos Páez, Yaguará, Baché, Aipe y Patá. El Desierto de La Tatacoa drena sus flujos de agua y sedimentos sobre la margen derecha del Magdalena, en especial, a través del río Cabrera y las quebradas Las Lajas, La Tatacoa y La Arenosa.

– Significado ecológico y sociocultural del Río Magdalena

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