Diversidad natural de la Represa de Betania

Mario Sánchez Ramírez
Alfredo Olaya Amaya
Vladymeer León Cuellar

represa-betania1.jpg

El embalse de Betania constituye un ecosistema de reciente aparición en el Huila, lo que se manifiesta en elementos y procesos cuyo desarrollo pueden generar cambios en cortos periodos. De hecho, las características de cualquier embalse significan modificaciones muy significativas sobre el ambiente, con remplazo de área terrestres que son inundadas y la detención de corrientes o sistemas loticos para formar depósitos similares a lagos o ecosistemas lenticos.

El río embalsado retarda su flujo y se extiende en capas de agua que alcanzan cierto equilibrio con el tiempo, estableciendo relaciones con el entorno terrestre y con el desarrollo de las poblaciones biológicas (Roldan, 1992, 157). De esta forma, la organización vertical de un lago se sobrepone a la horizontal del río, dando origen a un sistema intermedio con condiciones cambiantes entre las áreas cercanas a la presa y la cola del embalse. En cuanto a la diversidad, los cambios se manifiestan en las especies, por desaparición de algunas del río o el establecimiento de otras nuevas, como es el caso de la introducción de peces de cultivo o la invasión de plantas acuáticas o invertebrados.

En la interpretación del criterio de la biodiversidad, para el caso del embalse de Betania, es necesario identificar los cambios de composición biológica, la cual se manifiesta en comunidades características de cuerpos de agua, mediante categorías que se han establecido de acuerdo a sus funciones o actividades básicas en el ecosistema. Es así como el plancton, u organismos flotantes, incluye productores que forman el fitoplancton y consumidores microscópicos denominados zooplancton. Las algas y microorganismos asociados a las rocas u otros materiales se denominan el perifiton. El bentos está compuesto por animales, principalmente invertebrados, asociados al fondo u otros objetos.

Las macrófitas o plantas vasculares crecen principalmente en zonas litorales, aunque alunas pueden ser flotantes o sumergidas. Y los peces, que constituyen los organismos de mayor tamaño y actividad, forman el llamado necton por sus movimientos en toda la masa de agua, lo cual comparten con animales semiacuáticos como reptiles, anfibios, aves y mamíferos (Sánchez, 2003, 120).

 

represa1.jpg

En el caso del perifiton, los análisis más utilizados se efectúan sobre rocas del sustrato, por lo que esta determinación es más frecuente en ríos de tamaño medio, en los que se desarrolla más abundantemente esa comunidad. Su composición más común está formada por las diatomeas o algas pardo-doradas (Bacillariophyceae), las cianobacterias de células de tipo primitivo o procarióticas que anteriormente se denominaban algas verdiazules (Cyanophyceae), y las rnás conocidas algas verdes (Chlorophyceae) que tienen células eucarióticas y pigmentos similares a las plantas.

Entre estos componentes del perifiton, las diatomeas constituyen las formas más abundantes, representadas por algas bastante pequeñas adheridas al sustrato O sujetas mediante pedúnculos de mucílago; algunos de los más frecuentes corresponden a los géneros Navicula, Pinnularia, Gomphonema, fragilaria o Cymbella. El otro grupo que se observa de gran abundancia es el de las cianobacterias, formado por células procarióticas en masas o filamentos como Oscillatoria, Anabaenopsis, Spirulina y Lyngbya.

Por último, las algas verdes son las de mayor tamaño y se observan como masas o filamentos adheridos a las rocas, encontrándose algunas como Scenedesmus y Closteriopsis, principalmente (Daphnia, 2003, 79). Además de estos componentes, otros muestreos sobre sitios litorales del embalse muestran la presencia de estos organismos, junto con otros grupos como Cosmaruium y Staurastrum (Zygophyceae) y Ceratium (Dinophyceae), las cuales son algas unicelulares que también se encuentran en el plancton.

La abundancia del perifiton se encontró más elevada en el brazo del Magdalena, probablemente las mejores condiciones del sustrato o de iluminación en comparación con el del Yaguará, y su desarrollo también fue mayor en épocas de lluvias abundantes, lo que puede relacionarse con mejores aportes de nutrientes. Por último, los valores del índice de diversidad para esta comunidad fluctúan en rangos moderados y bajos, entre 0,6 y 2,2, lo cual refleja condiciones oligo-mesotróficos o moderadamente contaminadas, las cuales corresponden a los análisis fisicoquimicos de esos ríos (Universidad Surcolombiana-CHB, 2001, 48).

El fitoplancton es la comunidad de mayor actividad productiva en cuerpos de agua de tamaño considerable, tales como los grandes lagos y lagunas de varios metros de profundidad y con áreas importantes de espejo de agua. Estos ecosistemas lénticos son muy abundantes en el hemisferio norte, por lo que han tenido un estudio prolongado y en ellos se han identificado los tipos de organismos planctónicos, lo mismo que su actividad y el significado de su producción para el metabolismo del ecosistema (Margalef, 1983, 95; Roldan, 1992, 58).

En el fitoplancton, además de los tres grupos mencionados en el perifiton, se encuentran comúnmente organismos unicelulares o asociados en masas o filamentos, pertenecientes al reino Protista, como las células flageladas con cierta movilidad (Dynophyceae y Euglenophyceae), algunas facultativas, o sea que pueden producir su alimento mediante fotosíntesis o utilizar sustancias del medio, y las llamadas desmidiales (Zygophyceae) con pigmentos fotosintéticos y otros que les dan ciertas coloraciones particulares. En los muestreos del plancton de Betania se han encontrado estos grupos principales.

represa-betania3.jpg

En tres de las estaciones predominan las cianobacterias o algas verdiazules, las cuales son generalmente abundantes en aguas con tendencia a la eutroficación, la cual se acentúa en las zonas del brazo de Yaguará y cerca de la presa o dique donde se da un ambiente de tipo lacustre. La estación Vega del Herrero en el Magdalena constituye una zona de transición, con gran influencia del elevado caudal del Magdalena; y allí predominan dinoflagelados, que son frecuentes en niveles de mesotrofia y tienen mayor movilidad por sus flagelos, lo que les permite adaptarse mejor a las condiciones imperantes.

Esta zona de transición tiene la mayor ocurrencia de oleaje por la corriente del rio que puede limitar el fitoplancton, lo que también se refleja en su menor abundancia total. Por ultimo, la diversidad de esta comunidad se incrementa hacia la zona de la presa, lo que también corresponde a una mayor estabilidad del hábitat léntico (Daphnia, 2003, 90).

La actividad del fitoplancton se manifiesta en su capacidad de elaborar materia orgánica mediante la fotosíntesis, lo cual se ha determinado en el embalse de Betania mediante la concentración de clorofila y otros pigmentos. Los valores de productividad medidos fueron bastante bajos, lo cual refleja la presencia limitada de organismos planctónicos productores, capaces de mantener a los consumidores existentes en el medio con el complemento de la materia orgánica aportada por los ríos (Sánchez et al., 2004, 102) y a su vez, indican que los procesos de degradación de la clorofila son más altos que los de la producción (Universidad Surcolombiana-CHB, 2001, 73).

En otras palabras, las condiciones muestran ciertas limitaciones para la producción fotosintética, principalmente asociadas a las corrientes y cierta inestabilidad y dilución de nutrientes en el sistema; pero aunque el cuerpo de agua puede considerarse generalmente como mesotrófico, existe una tendencia a la eutroficación que se acentúa en las zonas más quietas del embalse.

El otro componente del plancton lo forman los protistas e invertebrados, la mayoría microscópicos, denominados zooplancton por su metabolismo de tipo animal con captura de células de algas y otros seres diminutos. Los tipos más comunes de esta comunidad en los lagos son los rotíferos, un phylum de animales de pocas células y escasa organización, con segmentos y masas de cilios que producen movimientos rotatorios; y dos grupos de los crustáceos denominados cladóceros y copépodos, ambos con apéndices articulados como antenas y patas y envueltos en delicados caparazones.

En Betania, los muestreos realizados por la empresa Daphnia (2003, 93) mostraron la presencia de los tres grupos mencionados, junto con insectos del orden Díptera, que son larvas de moscas muy pequeñas, principalmente de la familia Chaoboridae, las cuales flotan frecuentemente en los ecosistemas lénticos.

Los rotíferos están ampliamente distribuidos en el zooplancton de muchos lagos, y en el embalse se encontraron con mayor presencia en la zona cercana a la presa; mientras los cladóceros y copépodos fueron los más abundantes en casi todos los sitios, en especial en las zonas de transición, y los dípteros fueron relativamente escasos. Finalmente, el índice de diversidad calculado para esta comunidad fluctuó entre 1,6 y 2,6, lo cual también puede relacionarse con una condición predominantemente mesotrófica del ecosistema (Daphnia, 2003, 98).

El bentos es la comunidad de tipo animal cuya actividad se realiza en el sustrato del fondo, y en su composición predominan los invertebrados y especialmente varios órdenes de insectos. La mayoría son etapas juveniles que emergen del agua en su estado adulto con actividad de vuelo, aunque algunos permanecen toda su vida en el agua (Sánchez et al, 2004, 18).

La actividad y abundancia de estos insectos es generalmente mayor en las corrientes, donde se adhieren a rocas y otros materiales, pero en las aguas estancadas también se encuentran aunque pueden presentarse otros invertebrados como anélidos y moluscos. En Betania se han realizado muestreos de estos organismos, principalmente a la entrada de los afluentes y en algunos sitios del cuerpo del embalse, y los datos obtenidos presentan variaciones notorias.

Los muestreos del Magdalena cerca de Betania muestran minan claramente los órdenes Díptera, Ephemeroptera y Trichoptera, aunque existe presencia de órdenes como Coleóptera, Plecoptera, Hemiptera, Odonata y también de otros grupos de invertebrados como los anélidos. En relación a su abundancia, se han encontrado valores muy diversos que van desde unos pocos individuos por muestra en recolecciones recientes (Daphnia, 2003, 75), hasta datos mayores de 2000 individuos en muestras quizás más minuciosas (Sánchez, 2004, 44).

En el río Yaguará también predominan los órdenes de insectos mencionados y, en general, la abundancia es un poco más baja, pues se reportan datos con rangos entre 40 y algo más de 100 individuos por muestra (Universidad Surcolombiana-CHB, 2001, 34; Daphnia, 2003, 75).

El bentos del cuerpo de agua del embalse ha sido menos estudiado, pues hay muchas limitaciones para la obtención de las muestras, por lo que algunos datos se reportan principalmente en áreas litorales. El trabajo de Daphnia (2003, 75) registró la presencia, en las zonas de transición de los dos brazos, principalmente de Diptera y algunos Hemiptera, aunque en el brazo del Magdalena se encontraron grandes cantidades de moluscos de la clase Gasteropoda o caracoles.

La abundancia de estas muestras del embalse fluctúa también considerablemente, con valores que van desde 20 hasta más de 1.600 organismos. Finalmente, el índice de diversidad del bentos se observa bastante bajo en el cuerpo del embalse (entre 0,6 y 1,4) por la mayor dominancia de algunos grupos (Daphnia, 2003, 77); mientras que en los datos de los ríos afluentes los valores del índice, entre 1,8 y 3,0, pueden considerarse intermedios o altos (Universidad Surcolombiana-CHB, 2001, 34; Sánchez, 2000, 44). La abundancia y la diversidad de esta comunidad en el embalse pueden estar afectadas por los cambios de nivel agua, en relación a la fluctuación de caudal de los ríos, pero su desarrollo también puede estar limitado por el avance de la eutroficación.

represa8.jpg

Entre los organismos complejos de mayor tamaño, en muchos ecosistemas lénticos se desarrollan plantas vasculares que tienen ubicación principal en zonas litorales, por su relación con el entorno terrestre del cual se cree que evolucionaron hacia el medio acuático. La abundancia de estos vegetales se alcanza principalmente en lagunas y lagos eutróficos, caracterizados por limitada profundidad y acumulación de nutrientes minerales, pero algunas de estas plantas tienen adaptaciones que les permiten un apreciable desarrollo en ríos de flujos lentos y en ciertos sectores de sus cauces (Sánchez et al., 2004, 17).

El crecimiento macrófitas es muy notorio en las ciénagas y áreas de inundación de los grandes ríos, tal como ocurre en el curso medio y bajo del río Magdalena y en otros sistemas de corrientes neotropicales. Aunque el Alto Magdalena no presenta este tipo sistema acuático inundable, en la laguna El Juncal, cercana al embalse, desarrollan numerosas plantas de este tipo , en relación con la escasa profundidad y la avanzada eutroficación de esa pequeña laguna (Torres et al 2000, 45).

En Betania, las macrófitas pueden estar limitadas por los cambios de nivel que originan fluctuaciones en el área inundada, pero se han registrado en algunos sitios, tres especies principales conocidas como buchón de agua (Eichhornia crassipes), lechuga de agua (Pistia stratiotes) y tabaquillo (Polygonum hispidum) (Daphnia, 2003, 99). Las dos primeras son plantas flotantes con hojas sobre la superficie, mientras el tabaquillo tiene mayor dependencia a la zona litoral, pues tiene hábito de emergente con la mayor parte de la estructura vegetativa encima del agua. La presencia de estas especies se ha observado principalmente en las dos colas del embalse y en algunas bahías y áreas tranquilas de la zona de transición.

En general, la ocurrencia de las macrófitas en Betania es bastante reducida y localizada, encontrándose especialmente en la zona litoral, sin que lleguen aún a representar un problema para el manejo del ecosistema, lo que se puede relacionar con un estado mesotrófico. Aunque estas plantas tienen notable actividad fotosintética, el mayor intercambio de gases es ente con la atmósfera; y su producción es poco utilizada por los animales, por lo que contribuyen al metabolismo del ecosistema principalmente mediante la generación de detritus.

buchon-de-agua.jpg

Los peces del embalse de Betania son los componentes de mayor movilidad, al igual que los recursos más apreciados por su utilización alimenticia y por la actividad económica basada en su captura o producción. Sobre ellos se tienen referencias recientes como los estudios sobre el capaz en el área adyacente al embalse (Rodríguez y Pérez, 1992) y sobre la pesca allí realizada (Acosta, 1991; Alvarado, 1998). Sus resultados muestran principalmente los cambios en la composición de la captura de peces, ocurridos en los años posteriores a la construcción del embalse.

Al respecto, se ha reconocido el efecto causado por la barrera de la represa de Betania, pero se debe considerar la disminución generalizada de la producción del río Magdalena, en especial del proceso de la subienda, lo que probablemente está influido por impactos globales de contaminación y sedimentación en toda la cuenca (Sánchez, 2000, 94; Molano, 1993, 21). La modificación de las especies capturadas en el área cubierta por el embalse, trajo consigo un cambio en la oferta regional de pescado, oferta que puede presumirse era antes de bajo volumen y basada en las especies migratorias del Magdalena, ya que los peces no migratorios son de menor tamaño aunque su oferta es permanente en el río.

Entre los peces de mayor significado en la región, por su producción y calidad que los hace muy apetecidos por los habitantes, se destacan especies migratorias de la familia Curimatidae como el bocachico (Prochilodus magdalenae) y el pataló (Ichthyoelephas longirostris), la dorada (Salminus affinis) y la sardinata (Brycon mooreí) de la familia Characídae, el bagre (Pseudoplatystoma sp) y el pejesapo (Pseudopimelo zungaro) de la familia Pimelodidae, entre otros.

Estos peces prácticamente han desaparecido en el Magdalena aguas arriba del embalse, por la captura actual de peces nativos se basa esencialmente en algunos que permanecen en el Magdalena y su zona de transición al embalse, como el capaz (Pimelodus grosskopfi) de los Pimelodidae y las cuchas (Chaetostoma spp) y el zapatero (Loricaria spp) de la familia Loricaridae. Además, en el embalse se encuentran otras especies menores, cuyas poblaciones no han sido determinadas, tales como dentón (Hoplias malabaricus), sardinas de varios géneros (Astyanax, Hemybricon), madre de bocachico (Curimata magdalenae), jacho (Geophagus Steindachneri), mojarra amarilla (Petenia krausi) y aguja (Ctenolucius bujeta); todas estas de reducido tamaño y de poco atractivo para la pesca.

El componente, quizá mayorítario, de la fauna íctica de Betania, está constituido por las especies exóticas de la familia Cichlidae denominadas tilapias o mojarra, junto con algunas de la familia Cyprinidae como la carpa. Estos peces fueron introducidos en la región para su cultivo en estanques, de donde se han dispersado a algunas lagunas cálidas y al embalse, lo cual ha sido complementado con la siembra de alevinos por parte de entidades del sector acuícola.

represa-cultivo2.jpg

En esta forma, se ha generado una población importante de peces introducidos al embalse, entre los que predomina la llamada «mojarra plateada», que es una va de la especie Oreochromis niloticus, y la variedad derivada genéticamente de mayor uso actual en acuicultura que se denomina tilapia roja (Oreochromis sp.), cuya producción representa el 90 % de la piscicultura regional (Crespo, 2003, 11).

Además de los organismos estrictamente acuáticos, el nuevo ecosistema del embalse ha significado también un incremento enorme del hábitat regional para un considerable número de vertebrados semiacuáticos, cuyas actividades alimenticias los relacionan con la estructura trófica del embalse.

Entre ellos se encuentran numerosos anfibios como ranas y sapos, entre los reptiles especialmente las babillas y tortugas, algunas aves como garzas, martín pescador y patos migratorios; y una especie de mamífero, la nutria del Magdalena, cuyas características y población no han sido estudiadas en el área, pero constituye la especie de animal acuático de mayor complejidad en la región. La mayoría de estas especies son ictiófagas, con formas de vida basadas en la captura de peces en áreas litorales o con acciones más intensas como la natación o el vuelo de clavado sobre el agua; por lo cual algunas son consideradas por los acuicultores como de efecto negativo para sus cultivos, y su supervivencia se encuentra amenazada (Sánchez et at, 2004, 25).

La variedad de organismos mencionados, cuyas poblaciones se desarrollan en este cuerpo de agua, permite destacar al embalse como un área que ha ampliado considerablemente la riqueza del ambiente regional, por lo que alcanza un valor elevado en biodiversidad entre los ecosistemas estratégicos del Huila.

Deja tu comentario!